¿Sabías que el azúcar puede acelerar el envejecimiento?

¿Sabías que el azúcar puede acelerar el envejecimiento?

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Glicación: ¿el azúcar envejece?

A partir de los 35 años aumenta en nuestro cuerpo una reacción llamada glicación. Esta reacción tiene lugar cuando el azúcar que circula por la sangre se une a determinadas proteínas de la piel como el colágeno y la elastina. Los productos que se forman a partir de la glicación (conocidos como ages) se acumulan dentro y fuera de las células. Con el tiempo, se van uniendo a distintas proteínas que conforman la estructura de la piel modificándola hasta el punto de influir en su aspecto externo.

Estos nuevos elementos resultantes de la interacción del azúcar con las proteínas desestabilizan la estructura de la piel y la debilitan. La glicación disminuye la flexibilidad de la piel y el resultado se hace visible en la superficie con la aparición de las arrugas.

¡Importante! Los amantes del bronceado deben saber que la exposición solar es uno de los factores que va a contribuir a que se lleve a cabo la reacción de glicación.

 

¿Cómo podemos evitar la glicación?

En primer lugar, conviene recordar las recomendaciones de la OMS, que indican que el consumo de azúcares en niños y adultos debe ser inferior al 10%. Incluso apuntan que se pueden obtener beneficios para la salud si conseguimos situarlo por debajo del 5%. Lamentablemente, el consumo actual de azúcar en España está bastante por encima de estas recomendaciones.

Las dos principales estrategias que debemos seguir son:

  1. Evitar los alimentos procesados con azúcares. Debemos fijarnos en el etiquetado, ya que muchos de los alimentos que se publicitan con el atractivo “0%” consiguen su apetecible sabor mediante azúcares que figuran con mayor disimulo en el envasado. Es decir, contienen un 0% de las demonizadas grasas pero no un 0% de azúcares, que es algo muy diferente.
  2. Consumir alimentos ricos en antioxidantes (especialmente vitaminas E y C), ya que pueden contrarrestar en cierta medida este efecto. Alimentos ricos en vitamina E son las verduras de hoja verde como las espinacas, los frutos secos como las nueces o las almendras, o los aceites de semillas vegetales como el de girasol o el aceite de oliva. Algunos de los alimentos más ricos en vitamina C son frutas como la fresa, el kiwi, los cítricos y verduras como el brócoli o los pimientos.

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