Cabello y cuero cabelludo

Cabello y cuero cabelludo

Cabello y cuero cabelludo

¿Cómo está constituido el cabello?
Folículos pilosos implantados oblicuamente en el cuero cabelludo, los cabellos están constituidos por dos partes: el bulbo piloso y el tallo piloso.

Las células se multiplican a nivel del bulbo, situado en la base de la raíz del cabello, gracias a las aportaciones indispensables de oxígeno, sustancias nutritivas y sales minerales transportadas por los vasos capilares sanguíneos.

Progresivamente empujadas hacia arriba, estas células se cargan de queratina, proteína rica en aminoácidos azufrados (cistina y metionina) para formar el tallo piloso. Este último está constituido por tres capas concéntricas de células:

- La médula, en el centro, está formada por células sin núcleo y poco pigmentadas.

- El córtex está compuesto por células ricas en queratina y en pigmentos que determinan el color del cabello y le aporta rigidez y solidez.

- La cutícula, la capa externa, está compuesta por células aplanadas que se superponen como las tejas de un tejado. Protege la estructura interna del cabello: desempeña un papel de barrera que permite que el cabello luche contra las agresiones externas y mantenga una tasa de hidratación satisfactoria. Así pues, es indispensable para la buena salud del cabello.
¿Cuál es el ciclo de vida del cabello?>
El cabello se renueva por ciclos de 2 a 6 años que se dividen en 3 fases:

- La fase de crecimiento (o anágena) que dura de 2 a 6 años, durante la cual el cabello crece de 1 a 2 cm al mes.
- La fase de transición (o catágena) que corresponde a una fase de reposo de 2 a 4 semanas: el crecimiento se detiene, el cabello ya no crece.
- La fase de caída (o telógena) que dura de 2 a 4 meses y cierra el ciclo piloso con la caída del cabello. Al mismo tiempo aparece un nuevo brote que permite la formación de un nuevo tallo piloso.

En el transcurso de la vida, cada folículo es capaz de reproducir una veintena de ciclos.
¿Cómo mantener un cabello saludable?
Basta con respetar algunas reglas elementales:

- Masajee su cuero cabelludo antes de aplicar el champú con movimientos circulares ligeros desde la nuca hacia la cima de la cabeza. Esta práctica no sólo permite estimular el crecimiento por la mejora de la microcirculación sanguínea sino también optimizar la acción de los champús específicos.

- Utilice un champú y, eventualmente, un cuidado adaptados a su cuero cabelludo y a su cabello. Si tiene que lavarse el cabello todos los días, opte por un champú de uso diario no detergente. Si el champú es tratante, respete la prescripción de su dermatólogo o el consejo de su farmacéutico.

- Enjuaguese el cabello abundantemente con agua templada. El tiempo de aclarado siempre debe ser superior al tiempo de lavado.

- Seque su cabello con delicadeza. El secado al aire libre es más suave. Si debe utilizar un secador, ajústelo en la posición templada: el exceso de calor agrede el cabello, estimula las secreciones de sudor y de sebo y electriza el cabello.

- Cepíllese el cabello con delicadeza. El cepillado debe ser suave para no agredir el cuero cabelludo y el tallo piloso. Es esencial, ya que permite eliminar la suciedad que da al cabello un aspecto apagado. Utilice preferiblemente peines y cepillos de materiales naturales, sin olvidar limpiarlos con regularidad con un champú o un jabón antiséptico.

- Adopte una alimentación equilibrada, variada, sana y ligera dando preferencia a las verduras frescas, las frutas y los cereales, sin olvidar los alimentos ricos en Ácidos Grasos Esenciales (AGE), aminoácidos azufrados, cinc y vitaminas del grupo B (pescados, crustáceos, hígado, huevos, oleaginosas, yogures, etc.).

- Adopte una higiene de vida “antiestrés”. Tómese el tiempo necesario para relajarse y limitar las tensiones.

- Compense sus posibles carencias mediante la aportación de elementos nutricionales complementarios .

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